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El primer mes con la chaqueta ProShell 3000 fue una prueba real. Trabajo en la recepción de un depósito frigorífico y necesitaba algo que realmente aguantara el frío sin que el sudor se acumulara dentro. La chaqueta cumple: el forro polar mantiene la temperatura, la membrana cortaviento bloquea las corrientes cuando abren el portón, y las costuras termoselladas no dejan pasar nada. Después de cuatro semanas de uso diario, el único desgaste visible es una pequeña marca en el puño derecho por el roce con el borde metálico de los pallets. Nada que afecte el rendimiento. Lo que más valoro es que no tuve que ponerme dos capas debajo para sentirme protegido. Para el próximo pedido, voy a sumar el pantalón térmico del mismo modelo.